“¿Si Dios existe, quién lo creó? ¿De dónde salió? Demuéstreme que Dios existe”
“Hablar de la creación de Dios es una petición de principio ya que precisamente uno de los argumentos más sólidos que nos llevan a convencernos, no solo de la existencia sino de la necesidad de Dios, es el principio lógico que dice: «La nada es nada y nada puede producir».
Para entenderlo de una manera práctica, se suele también enunciar este principio diciendo que nadie puede dar lo que no tiene, entonces de aquí que afirmar que todo el universo compuesto de materia, de energía, regido por leyes matemáticas, físicas, químicas, etc., no puede provenir o ser originado por la nada, ya que la nada no tiene materia para originar materia, la nada tampoco tiene energía como para producir energía ni movimiento, y por supuesto, la nada tampoco tiene inteligencia como para diseñar leyes matematicas físicas y químicas, y mucho menos tiene la autoridad para obligar a los elementos a obedecer dichas leyes. En otras palabras si aceptáramos el absurdo de que la nada pariese materia y energía, aun así lo que originara tendría que ser un caos absoluto de desorden y sin lógica ninguna, ya que el universo en el que vivimos está diseñado con la precisión de movimiento de los más complejos relojes mecánicos.
Asegurar que el universo se originó de la nada, sería tan lógico como decir que para escribir esta
página, yo tiré al aire aproximadamente unas dos mil letras y cuando cayeron se pegaron solas al papel originando las páginas que has leído hasta el momento, sin haberlas tocado para nada.
Lo que quiero decir es que el que asegure que está convencido de que Dios no existe, en realidad está haciendo alarde de su ignorancia, pues “científicos de renombre que incluso son Premio Nobel de Física y Astronomía, nunca han dudado de la existencia de Dios, precisamente porque sus estudios matemáticos les revelan, con evidencia palpable e indiscutible, que tuvo que existir una mente matemática que le impuso el orden al caos, una mente que debería reinar pues rigió el Universo por un conjunto de leyes que milenios después el ser humano descubriría a través de sus investigaciones. Veamos algunos testimonios de los científicos:
Lo que nosotros tenemos que mirar como la mayor maravilla es el hecho de que la conveniente formulación de esta ley produce en todo hombre imparcial la impresión de que la naturaleza estuviera regida por una voluntad inteligente y consciente del fin.
Max Planck”
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